"Esto. Las gotas de Glucora."
"¿Qué tienen?"
"7 ingredientes. Cada uno con un trabajo específico."
Sacó una hoja y me lo explicó como si fuera una operación militar:
"Los primeros tres van al ataque:
La Berberina —el ingrediente principal— entra directo al intestino y empieza a eliminar las bacterias dañinas. Las debilita. Las mata. Y lo más importante: ayuda a tus células a recibir la glucosa que necesitan, sin depender tanto de la insulina.
El Melón Amargo y la Gymnema trabajan juntos para bloquear el azúcar.
El melón reduce la glucosa en sangre.
La Gymnema bloquea los receptores de dulce en tu lengua y en tu intestino.
De esta forma tu cuerpo deja de absorber tanto azúcar y dejas de tener tantos antojos."
"Los siguientes dos ayudan a tu páncreas a recuperarse:
La Canela de Ceilán, actúa como si fuera insulina natural. Ayuda a que la glucosa entre a tus células hasta 20 veces mejor.
Y el Cromo es el mineral que tu páncreas necesita para que la insulina funcione correctamente. Sin cromo, la insulina no sirve de nada."
"Los últimos dos protegen para que el daño no regrese:
La Cúrcuma y el Jengibre son antiinflamatorios potentes. La diabetes es inflamación crónica.
Estos dos apagan ese fuego interno y protegen tu hígado y tu páncreas del daño acumulado."
"Todo en un frasco. Todo trabajando junto. Por eso funciona."
"¿Por qué gotas y no pastillas?"
"Porque las pastillas casi no se absorben. Tu cuerpo aprovecha el 10-20%. El resto lo tiras al baño.
''Las gotas van directo a la sangre. Se aprovecha el 90% de lo consumido. Por eso funcionan."
Miré a Marta. Ella asintió.
"Es lo que llevo tomando 4 meses, Gloria. Por eso dejé la metformina."
"¿Y saben feo?" pregunté.
El doctor sonrió.
"Saben a canela."